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http://www.dqr.com.mx/index2.php?option=com_content&do_pdf=1&id=27323
CONSEJOS MUY ÚTILES PARA BODAS.
Causas de Infelicidad | 7 Secretos para un hogar feliz | Los 10 mandamientos para la mujer
¡Qué hermoso es ver a una familia feliz!
La química del matrimonio feliz
Michael Gurian
Llevo 20 años estudiando cómo la química cerebral de hombres y mujeres influye en el matrimonio, desde la etapa del enamoramiento hasta el dá de su boda. Comprender las diferencias conductuales que existen entre el varón y la mujer puede ser la clave para que el amor perdure toda la vida.
Etapa 1. Enamoramiento
Cuando dos personas se enamoran, ocurren cambios en su cerebro. Aumenta mucho su secreción de feromonas (sustancias que actúan como señales sobre los sentidos), así que cuando se huelen o miran, es como si sus mentes se fusionaran. La alta concentración de la hormona oxitocina puede hacer que soslayen o no se percaten de sus respectivas conductas molestas, pero al final la pasión disminuye y la relación pasa a otra etapa despúes de sus bodas.
Etapa 2. Desencanto
Al cabo de unos meses después de celebrar la boda, la química cerebral y hormonal empieza a cambiar, y la parte "pensante" del cerebro --la corteza-- comienza a percibir los defectos de la pareja. Entonces sentimos mutuo enojo, irritación e incluso cierto temor. Si nos casamos durante la etapa 1, después de la boda podemos empezar a poner reparos.
Mientras el marido se apoltrona frente a la televisión en vez de conversar con su esposa, ella quizá comience a preguntarse: ¿En qué estará pensando? Se siente rechazada, sobre todo porque él ha dejado de revelarle sus emociones y sentimientos su comportamiento ha cambiado después de la boda.
Por su parte, él no entiende por qué su mujer ha empezado a criticarlo por "pequeñeces". Llevan unos años de casados y quizá ya tengan un hijo. ¿Qué más quiere ella? Aunque él sabe que está fallando en algo, no se le ocurre cómo remediarlo.
Se han disipado las sustancias cerebrales que prevalecían en la etapa del cortejo y el enamoramiento que existía antes de la boda, y la pareja siente desilusión. En ese momento resulta fácil atribuir la falla a nuestro cónyuge y pensar: No es la misma persona con quien me casé.
Con todo, es normal pasar por este periodo de confusión, de merma de sustancias químicas en el cerebro de ambos. Es también un paso indispensable para que sus mentes tan disímiles "se fusionen" y empiecen a funcionar coordinadamente.
Etapa 3. Lucha de poder
La pareja que experimenta el desencanto despueés de la boda suele enfrascarse luego en una lucha de poder. Ambos contrarrestan la merma química tratando de lograr que el otro vuelva a ser como era (o creían que era) en la etapa de enamoramiento. Mientras dura esta lucha, afrontan la dificultad adicional de ser neurológicamente "distintos", ya que su respectivo cerebro los hace pensar, comportarse e incluso amar de manera muy diferente.
Se trata de un periodo doloroso, y por estar enfrascada en la lucha de poder, la pareja no se percata de que sus diferencias cerebrales en realidad pueden ser la clave para que su matrimonio dure toda la vida como lo desearon al celebrar su boda.
Mientras se encuentra en esta etapa, el hombre quizá desee realizar más actividades independientes, y la mujer, tener más contacto con sus amistades. Aunque esta tendencia se origina en conductas y funciones de género aprendidas, las diferencias se acentúan por efecto de hormonas como la testosterona y los estrógenos.
¿Cómo repercute esto en el matrimonio? Una de las principales razones por las cuales las parejas se atacan despiadadamente, despúes de su boda, durante la etapa de lucha de poder son las actitudes que hombres y mujeres tenemos respecto a la independencia conyugal. No resulta sorprendente que muchos matrimonios que acaban en divorcio duren entre siete y ocho años, en promedio: el mismo tiempo que cada persona invierte en tratar de que su pareja "cambie".
Sin embargo, la naturaleza no nos permite dar marcha atrás al reloj químico y neurológico, y el ciclo de vida después de la boda, sigue su curso. Una nueva etapa de la relación comienza cuando ambos cónyuges se descubren por fin como hombre y mujer y como amantes. Para ello es necesario que los dos cobren conciencia de ciertos elementos que habían permanecido ocultos bajo la superficie.
Etapa 4. Despertar
Lo que muchas parejas no consiguen entender es que, antes de asumir cierta independencia en su relación, hay un paso previo que les pasa inadvertido a ambos. Después de la boda, durante las tres primeras etapas del matrimonio, los esposos mantienen una convivencia muy estrecha, lo que anula sus respectivas individualidades. Un hombre puede considerar una pérdida de tiempo las emociones de su mujer, así como su necesidad de comunicación, sus deseos sexuales e incluso su actitud hacia las tareas domésticas. A su vez, ella puede percibir como egoístas o amenazadores los hábitos, pasatiempos, preocupaciones de trabajo y la necesidad de independencia de su marido.
Durante la cuarta etapa, la pareja "despierta": cobra conciencia de que la estrecha cercanía en que han vivido no es tan saludable y que ahora deben separarse en un sentido psicológico. Esta separación no implica divorciar-se: significa comprensión recíproca. Durante el despertar, la parte pensante del cerebro prevalece y contrarresta las reacciones emocionales que podrían generar conflictos y una sensación de pesadumbre por la pérdida o disminución de la pasión.
Así, cuando la mujer hace algo que molesta al marido, éste quizá se contenga, guarde silencio y se limite a pasar por alto el asunto. A su vez, cuando él hace algo que a su esposa le resulta enfadoso, ella podría decir comprensivamente: "Ahora entiendo de qué se trata esto".
Al final, los hombres se dan cuenta de que las mujeres tienen razón: si no hay suficiente cercanía, como antes de la boda, lo más probable es que la relación se vaya a pique. Pero también los hombres están en lo correcto: si no se goza de suficiente independencia, es muy probable que ocurra lo mismo.
Cuando nos alejamos demasiado de nuestro cónyuge, se va extinguiendo el amor de que disfrutamos al principio, mas la relación tampoco sobrevivirá si hay tal cercanía que uno de los dos impida que el otro se sienta libre. La clave del éxito estriba en comprender las ventajas de la química cerebral masculina y femenina.
Etapa 5. Consolidación
Después de la boda, el equilibrio entre las formas prototípicas de relación entre hombre y mujer constituye un estado de amor equilibrado al que yo llamo "independencia íntima". La lucha de poder se termina, y la pareja adopta las estrategias del amor maduro, que fomentan la independencia y la intimidad al mismo tiempo. Los esposos ahora conviven, crían a sus hijos y dan y reciben amor, pero no porque se hayan vuelto iguales, sino porque han aprendido a ser felizmente distintos.
Cómo fomentar la intimidad
Las parejas felices:
· Establecen ritos de apego, como salir solos a cenar, llamarse por teléfono o enviarse mensajes electrónicos cuando alguno de los dos sale de viaje. Tales hábitos se convierten en los pilares que sostienen la relación, pero cada momento del matrimonio no tiene que ser íntimo siempre: ambos saben que esos ritos mantienen la fuerza del amor cuando la vida, posterior a la boda, se vuelve complicada y estresante.
· Se tratan con amabilidad y respeto en por lo menos 95 por ciento de sus interacciones. Aunque solemos creer que nadie merece un mejor trato que nuestra pareja, cuando nos enfrascamos en la lucha de poder pensamos más bien que debe ser nuestro blanco para desfogar el estrés. Los lóbulos frontales de nuestro cerebro cumplen su función con madurez cuando nos damos cuenta de que la amabilidad es fundamental, como antes de la boda, para tener un matrimonio feliz.
· Resuelven sus desavenencias en vez de dejar que la situación empeore. Es cierto que se enojan y discuten, pero se ofrecen disculpas por su mal genio y procuran solucionar los conflictos. En caso necesario, acuden a sus familiares y amigos o a especialistas en busca de ayuda.
Cómo defender la independencia
Las parejas felices:
· Respetan sus excentricidades y diferencias, sobre todo las de género. Si el marido acapara el control remoto cuando ven televisión, la mujer, en vez de enojarse, lo tolera de buen grado. Y cuando ella quiere hablar sobre sus sentimientos, él sabe lo importante que es esto para su esposa y se da tiempo para escucharla.
· Mantienen su círculo personal de amigos (por lo común mujeres en el caso de ella y hombres en el de él) y se alientan para conservar esas amistades. Con el tiempo llegan a descubrir que, aunque su cónyuge es su mejor amigo, aún satisfacen muchas de sus necesidades emocionales a través de otras personas.
· Se conceden distintos dominios conyugales. Si para uno es muy importante una actividad especial, pasatiempo, deporte o cierta forma de socializar, el otro lo respeta y alienta. Así, cada uno tiene espacios, tiempos y actividades propios que le brindan libertad e independencia.
Es fundamental tener conciencia de que los sentimientos que existen entre los dos tal vez cambien con el paso de los años y que ese cambio es normal. La química cerebral determina en parte que esto ocurra, así que resulta inútil tratar de evitarlo. Es mejor dejar que la biología lo guíe a uno hacia la comprensión y hacia un amor natural y perdurable. A fin de cuentas todos los seres humanos somos criaturas de la naturaleza, y ella sin duda es muy sabia.
Obra interesante que narra sobre bodas diferentes.
LAS BODAS TRISTES de Marcelo Soto. Editorial Apóstrofe. Barcelona.
Acaba de publicarse otra edicion de "Las bodas tristes" (Ediciones Apóstrofe), la primera novela, sobre bodas, publicada del narrador, poeta, articulista, profesor de escritura y militante gay Marcelo Soto. "Las bodas tristes" resultó finalista en el I Premio Adriano de Novela Histórica 1999. Tiene como trasfondo el Madrid del Siglo de Oro y las persecuciones de sodomitas y brujas (donde entre otras disidentes se incluía, sin nombrarlas, a las bolleras). Los acontecimientos de "Las bodas tristes" arrancan en diciembre de 1665,con el descubrimiento del cadáver de la condesa de Niebla, tres años después de que ésta haya desaparecido misteriosamente de la corte. Un agonizante Felipe IV encarga al gaditano Sebastián de Arce, hijo de una de las víctimas del Conde Duque de Olivares, que ahonde tanto en las circunstancias de su desaparición como en los hechos ocurridos durante esos tres largos años de silencio. A través de una inquietante investigación criminal, el autor plantea un descenso al Madrid golfo de finales del siglo XVII- de la mano del cómico homosexual Juan Rana-, y a la vez nos narra la crónica de un amor imposible, el relato de un adentramiento en los laberintos del poder, y también la historia de las crueldades que pueden permanecer en el seno de una familia, la de los Medina Sidonia, que aparentemente se ha exterminado, que tal vez no existe desde años, si no es en la memoria rota de los personajes. "Las bodas tristes" intenta desvelar las causas de la disidencia personal y sexual de sus personajes a través de ese desconcertado Sebastián de Arce, que va reconociéndose con lentitud en el pasado radical, a veces desolado, a veces de una felicidad intensa y sin esperanza, de la condesa muerta.